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¿Recuerdas esa sensación de volver a casa, encender la televisión y que algo inesperado pasara en la pantalla? Para millones de chicos de principios de los 2000, esa magia tenía nombre: Jetix — y aunque hoy pocos lo mencionan, su historia merece ser contada.

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De acción y aventura a ícono olvidado

Jetix no fue solo otro canal — fue la alternativa que mezcló cartoons, live-actions y series que no encajaban del todo en otros espacios. Nacido en 2004 como una evolución de Fox Kids, Jetix se ubicó en el corazón de una generación entre 8 y 15 años, con programación llena de aventuras, héroes y situaciones que marcaron la infancia de muchos.

¿Por qué Jetix era “tan diferente”?

A diferencia de otros canales infantiles, Jetix apostó por programas con más acción, temáticas intensas y un enfoque audaz para su época. Fue un espacio donde series como Power Rangers, Digimon o W.I.T.C.H. compartían pantalla con producciones más creativas y atrevidas para niños y adolescentes.
Eso lo convirtió en un oasis de diversidad narrativa… pero también en algo difícil de categorizar dentro del esquema tradicional de la TV infantil.

Pero… ¿qué pasó con Jetix?

Aunque inicialmente fue un éxito global, la historia del canal dio un giro inesperado entre finales de los 2000:
En 2009, Jetix empezó a desaparecer poco a poco, reemplazado por Disney XD o incluso por Disney Channel en muchos países.
En Brasil, el cambio fue definitivo en 2009, cuando Jetix dejó su lugar a Disney XD tras años de emisión.
Lo que muchos no entienden es que no fue un fracaso, sino más bien una víctima del rebranding corporativo: un canal con identidad propia absorbido por marcas más grandes.

El auge de la nostalgia

Hoy, años después, Jetix sigue siendo recordado no por lo que fue… sino por lo que nos hizo sentir.
Se le recuerda como ese lugar donde los héroes eran imperfectos, donde la acción no era solo para adultos, y donde uno podía ver algo nuevo, inesperado y emocionante cada tarde.
Es por eso que videos como éste siguen atrapando clics: no solo por nostalgia, sino por la curiosidad de entender qué era ese canal tan “diferente” que marcó toda una generación.

💭 Conclusión: Jetix no murió… simplemente evolucionó. Pero su legado sigue vivo en los recuerdos de quienes esperaban con ansias que la próxima aventura comenzara cada tarde frente al televisor.

¿Piensas que Netflix mató a la televisión por satélite? Piénsalo dos veces. La historia detrás de la caída en picada de DirecTV no es solo la típica narrativa de la tecnología antigua siendo reemplazada por el streaming. Es un thriller corporativo lleno de malas decisiones, compras multimillonarias desastrosas y, ahora, un intento desesperado por monetizar tu sala de estar usando Inteligencia Artificial de formas que rozan lo distópico.

Esta es la historia de cómo el gigante de las antenas parabólicas pasó de dominar el mundo del entretenimiento a traicionar a los pocos clientes que le quedan.

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La Era Dorada: Cuando DirecTV Reinaba en los Tejados

Si retrocedemos a la década de los 2000, DirecTV era imparable. Su tecnología satelital era la salvación para las zonas rurales donde el cable no llegaba, pero su verdadera "joya de la corona" era otra: el NFL Sunday Ticket. Este acuerdo exclusivo convirtió a DirecTV en un servicio indispensable para fanáticos de los deportes y negocios; no podías entrar a un bar sin ver su logo.

Para 2018, la empresa había acumulado casi 25 millones de suscriptores. Estaban tan confiados en su inmortalidad que emitieron bonos a 30 años, asumiendo que el negocio operaría sin problemas durante décadas. Pero el imperio estaba a punto de desmoronarse.

El Desastre de AT&T y el "Cord-Cutting"

A finales de la década, la tendencia de cancelar la televisión por cable (el cord-cutting) empezó a ganar fuerza gracias a gigantes como Netflix y Hulu. En medio de este pánico, el gigante de las telecomunicaciones AT&T sufrió de un caso extremo de FOMO (miedo a quedarse fuera) y compró DirecTV por la absurda suma de 67.000 millones de dólares en 2014.

En lugar de salvar a la compañía, AT&T la asfixió. Para recuperar su monumental inversión, comenzaron a subir los precios repetidamente, exprimiendo a sus usuarios más leales. Luego, en un intento torpe por entrar al mundo del streaming, lanzaron DirecTV Now a un precio tan bajo ($35 al mes) que no solo no les daba ganancias, sino que hizo que sus propios clientes del servicio satelital (que pagaban más de $130) se dieran de baja para pasarse a la opción más barata.

El caos interno fue tan grave que los ejecutivos llegaron a presionar a sus empleados para que crearan cuentas falsas y así inflar los números de suscriptores.

El Golpe de Gracia y la Dystopía de la Inteligencia Artificial

Para 2021, AT&T tiró la toalla y separó a DirecTV asumiendo pérdidas masivas. Y luego ocurrió la tragedia final: en 2022, perdieron los derechos exclusivos de la NFL frente a YouTube TV. Sin el fútbol americano, ya no había razones para quedarse.

Hoy, con menos de 9 millones de suscriptores, DirecTV ha recurrido a una estrategia final que parece sacada de la serie Black Mirror. A partir de 2026, a través de su dispositivo Smart TV llamado Gemini Air, la empresa se asoció con una compañía de publicidad con IA para convertir tu televisor inactivo en una valla publicitaria que usa tu propia cara.

A través de escaneos faciales, la Inteligencia Artificial insertará a los usuarios dentro de los anuncios comerciales. Podrías ver a tu propio clon digital sosteniendo una Coca-Cola o promocionando un seguro médico en tu propia sala de estar.

Conclusión: Un Colapso Autoinfligido

Es fácil culpar al streaming por la muerte de la televisión por satélite, pero la realidad es que DirecTV fue víctima de su propia codicia y mala gestión corporativa. Pasaron años persiguiendo beneficios a corto plazo, subiendo precios y alejando a sus clientes. Ahora, en sus últimos momentos, intentan monetizar hasta los rostros de sus usuarios.

Una lección magistral de cómo no gestionar un imperio mediático.

¿Recuerdas cuando ver una antena satelital en la azotea de una casa era el máximo símbolo de estatus? A principios de los 2000, no necesitabas entrar a una casa ni conocer a la familia para saber si tenían dinero; la antena desde la calle gritaba "aquí hay presupuesto".
hoy exploraremos cómo Sky pasó de ser la marca exclusiva de los ricos a un servicio que muchos ya no entienden por qué siguen pagando.

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El Estatus y la Experiencia "Premium"

En una época donde reinaba la televisión abierta (con sus opciones limitadas y miles de comerciales), tener televisión de paga no era solo un gustito, pero incluso dentro de ese mundo, había niveles. Sky llegó para vender una idea aspiracional: tener su servicio era como conectarte al primer mundo y usar la misma tecnología que una familia en Londres.
No se trataba solo de vender canales, sino de vender pertenencia y tecnología futurista:
1. Hardware imponente: Controles gigantes llenos de colores y decodificadores enormes que se sentían superiores a cualquier caja de cable.
2. La revolución de la guía: Por primera vez, podías ver qué estaba pasando en todos los canales al mismo tiempo y programar la televisión para que cambiara sola cuando empezara tu programa favorito.

3. Precios Exclusivos: El famoso paquete "Universe" costaba alrededor de $62 dólares de la época (unos $95 dólares o $1,700 pesos actuales). El precio alto no era un problema, sino parte de su atractivo aspiracional.

El Principio del Fin: Decisiones Cuestionables

Después de la crisis financiera de 2008, el consumidor cambió. La llegada de Dish a México (apoyado por Carlos Slim) ofreció un servicio con una filosofía opuesta: no vender estatus, sino vender barato.
En su desesperación por no perder terreno, Sky cometió un error de percepción gravísimo en 2009: lanzó VeTV. Al ofrecer un paquete mucho más barato, lleno de canales de relleno y con un pésimo servicio al cliente, Sky aceptó que su modelo "premium" ya no bastaba. Rompieron la ilusión de exclusividad. Mientras tanto, el cable tradicional se digitalizó, mejoró sus menús y comenzó a ofrecer los atractivos combos de internet más telefonía.

El Golpe Letal: El Streaming y los Nuevos Hábitos

Aunque el satélite y el cable pelearon durante años, el verdadero verdugo fue una nueva forma de consumir entretenimiento. Netflix no solo trajo películas a nuestras casas; cambió para siempre nuestras costumbres al eliminar los horarios fijos y permitirnos ver lo que quisiéramos a la hora que quisiéramos.
Sky intentó adaptarse con su plataforma Blue to Go, pero fracasó porque la empresa nació como un distribuidor de señales sujeto a equipos físicos y contratos, no como una compañía de software.
A esto se sumó un cambio generacional brutal. Las nuevas generaciones ya no toleran el relleno ni aceptan pagar por cosas que no eligen. Además, la llegada de YouTube a las Smart TVs metió a este gigante a las salas de estar, robándose incontables horas de pantalla.

Conclusión

La gran ironía de toda esta historia es que el gasto en realidad no desapareció. Hoy en día, entre pagar el internet y cuatro o cinco suscripciones distintas de streaming, fácilmente se nos van los mismos $60 dólares mensuales. Lo único que cambió fue el lugar a donde va nuestro dinero.
Lo que alguna vez fue el mayor símbolo de lujo televisivo, hoy es un recordatorio de que, en el mundo de la tecnología, quien no se adapta a las nuevas reglas del juego termina convirtiéndose en una reliquia del pasado.

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